Archive for 22 mayo 2009

La velocidad de la justicia, casi

mayo 22, 2009

x1pmdbkjst_z1nm0wb_mtrlmaareaad6y4cu54yxchmybatq7xj_pqkv5xwscvx_ztilxwiprgze_rrxx0oldkpyjsovdufirnltwf88inbxtdf08ibchacwek588c7giqvehixd1pubx8humwkjdqnbae0vvqt7to8

De esas cosas raras que ocurren en/con la web:  hace un año atrás, más o menos, un día no puede entrar más a  mi cuenta de Hotmail.  Putié y me hice otra en Yahoo, pero durante un tiempo reclamé al “Departamento de sasasa de Hotmail” y trataba de entrar, pero me decía no sé que cosa en inglés. De pronto, un año después, me avisan que la puedo usar. Tuve que aceptar no sé cuanta cosa (en inglés, claro) como “Términos y condiciones”, así que espero no haber sido estafado o aparecer en escándalos de corrupción (o en el programa de Rial), y esas cosas.

Gracias por el fuego

mayo 18, 2009

benedetti1

No hace falta hablar de lo importante que fue Mario Bendetti para la literatura mundial y latinoamericana sobre todo, así como para la valoración de la vida en libertad y el pensamiento crítico, en una época plagada de dictaduras y autoritarismos. Para mí fue además un ser maravilloso, que me enseñó con sus libros, y al que admiré por su posición, en cada nota, en cada texto, en cada reportaje. A él hice mención en varias oportunidades, y pese al abandono de mi blog, no quise dejar pasar su muerte sin un comentario.

Gracias a sus libros comencé a leer novelas, algunos poemas, y a interesarme por algo más que los copetes de las noticias y las crónicas deportivas cuando empezaba a estudiar. Lo que más me gustaba de su repertorio eran los cuentos cortos: recuerdo decenas de ellos (ahora me viene a la mente Los Astros y vos, de Con y sin nostalgia) y mi lectura apurada cuando estaba allá por fines de los 90 en mis primeros trabajos y solía regalarme con cada sueldo una de sus obras. Así hasta conseguirlas casi todas. Fue una época que recuerdo con mucho cariño por tantas cosas, y acomàñada siempre por sus libros. Benedetti fue uno de esos tipos que trascendieron su profesión, uno de los que hubiera querido entrevistar sólo para estrecharle la mano y decirle gracias, gracias por el fuego.