Lo que vi

Fui a nuestra plaza. Vi caras desoladas y tristeza. Vi banderas, vi agrupaciones, vi gente suelta, vi familias “lindas” y “feas” con nenes en los hombros y bebés. Vi tipos de ese peronismo viejo del que tanto se habla, y vi pibes a los que les llevo más de 10 años. Vi patas en la fuente, vendedores ambulantes, y tantos carteles con enumeraciones y valuaciones extensas. Recuerdo uno que apenas decía: “Volví a creer”. Vi amigos, vi compañeros de trabajo y compañeros de las cosas. Vi gente que no esperaba ver como me pasó con Alfonsín. Vi el sol, y vi caer la noche sobre la imagen gigantesca y rosada de la casa de gobierno. En esa ensalada poco glamorosa vi al pueblo transformar el dolor en esperanza, una vez más: discutiendo, hablando, escuchando, pensando en voz baja y en voz alta.

Tantas críticas hice y seguiré haciendo.

Pero la histórica construcción latinoamericana, las medidas de inclusión social y reivindicación de la Memoria, por nombrar tres cosas, no son nada si se las compara con un valor aún más importante: la resurrección de la política. Desde allí podrá discutirse para dónde vamos, y para donde no vamos a volver. Ese es a mí entender, el mayor logro conjunto entre gobierno y pueblo de estos últimos 10 años.

Y no se va a detener

 

¡Viva el cáncer!, escribió alguna mano enemiga en un muro de Buenos Aires. La odiaban, la odian los biencomidos: por pobre, por mujer, por insolente. Ella los desafía hablando y los ofendía viviendo. Nacida para sirvienta, o a lo sumo para actriz de melodramas baratos. Evita se había salido de su lugar. La querían, la quieren los malqueridos; por su boca ellos decían y maldecían. Además Evita era el hada rubia que abrazaba al leproso y al haraposo y daba paz al desesperado, el incesante manantial que prodigaba empleos y colchones, zapatos y máquinas de coser, dentaduras postizas, ajuares de novia. Los míseros recibían estas caridades desde al lado, no desde arriba, aunque Evita luciera joyas despampanantes y en pleno verano ostentara abrigos de visón. No es que le perdonaran el lujo: se lo celebraban. No se sentía el pueblo humillado sino vengado por sus atavíos de reina. Ante el cuerpo de Evita, rodeado de claveles blancos desfila el pueblo llorando. Día tras día, noche tras noche, la hilera de antorchas: una caravana de dos semanas de largo. Suspiran aliviados los usureros, los mercaderes, los señores de la tierra. Muerta Evita el Presidente Perón es un cuchillo sin filo. Eduardo Galeano, Memoria del Fuego. Y mi profe de radio Aliverti.

¿El filo? Ahora el pueblo es el filo.

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19 comentarios to “Lo que vi”

  1. Rome Says:

    Espero que este reconocimiento (sin perder la critica) que muchas personas estan haciendo (mucho de esto vos ya lo decias) no se pierda y podamos seguir construyendo uin pais mas justo..

  2. Ivan Says:

    Me parece que lo único que haces es mirar, y es una verdadera lástima que lo único que sepas y puedas hacer es mirar. Escribí y criticá de manera consciente cuando realmente particípes de algo.
    “Muerta Evita, Perón es un cuchíllo sin filo”. No hace falta que exprese mi opinión y mi indignación ante la cita de esta frase, pero sinceramente me parece que te faltan muchos años de reflexión.
    El que construye el futuro, puede criticar el pasado… ¿qué estas haciendo por el futuro?
    En los últimos 10 años?? Agarra un libro de historia y empezá a leer un poco poruqe me parece que pasaron muchas cosas completamente distintas a las que le estas aludiendo un “orgullo”. UN ORGULLO!!!?? Por favor!!

  3. Ivan Says:

    Un Blog en Wordxpress?? Que no podes modificar la CSS sin comprarla??

    Conocimientos en Informática de este “Webmaster”: 0 a la -1….

    Un desastre este blog esta estructurado, mejor anda a estudiar un poco acerca de programación y Prossecil… DESASTRE!!!

  4. pablodonadio Says:

    Ivan, creo que no entendiste lo que escribí. Conté cosas que “vi”, no que miré. Hay una diferencia sustancial entre ver y mirar. Ver, siempre implica tomar una posición. Y si los años que vos tenés y a mí me faltan me van a hacer un fanático puteador que juzga lo que hago sin conocerme, me quedo así mejor.
    Dejo tu comentario, pero borré los insultos, porque no son bienvenidos en mi blog (estructurado como decís, pero que visitaste. Gracias). Si querés podemos charlar por mail o por acá sobre qué hago por el futuro. Quién te dice te sorprendo. Y me podés contar vos también. Porque, imagino, harás algo más que vomitar insultos por los blogs, no?

  5. No Says:

    Murío un ladrón.

    Los que estaban en la plaza eran humildes. Los humildes son inocentes.

    Los jóvenes kirchneristas que estaban para mi -siendo joven- son lo peor de nuestra sociedad. Resentidos, fanáticos, llenos de odio social, dogmáticos, repetidores de mentiras del gobierno (lo del “monopolio”), justificadores del abuso de poder y de la persecusión de particulares desde el estado, silenciosos ante casos gravísimos de corrupción, antidemocráticos, despreciando las instituciones, falsarios (dicen que la asignación de la niñez es un logro de este gobierno, etc).

    Esa juventud fanática, dogmática y resentida -justificadora de los abusos estatales- es lo peor que ha dejado Kirchner, que no era más que un ladrón que a los 60 años seguía siendo un adoslescente inmaduro, que no temía incendiar el país para conseguir sus objetivos, fomentado odios de clase.

    Sobre su muerte, siempre la muerte inesperada -para la que no se está preparado- es un símbolo de condena eterna. Dios suele hacer eso con los críminales y grandes pecadores. A los buenos Dios generalmente los deja esperar su muerte, o se las envía estando preparados.

    Hipócritas hasta el final los kirchneristas cerraron el cajón, no querían darle a Clarín la imagen de Kirchner muerto. Pero por disposición de Dios está muerto, gracias a Dios. Nos hemos librado de una lacra llena de violencia, odio y resentimiento.

  6. Pablo Donadio Says:

    Primero: ponerte de nombre “No” no te hace alguien muy creible, cierto? Hablás de “odio y resentimiento”, pero tus palabras trasmiten tolerancia, aceptación del otro, paz, amor? Y los que estaban en la plaza eran humildes, no humildes, de todo. O vos sos de alguna casta superior y no nos dimos cuenta los “humildes”? Suena un poco racista decir que había sólo “humildes”. Demasiado darwinismo iluminado. Yo creo que no fuiste a la plaza y lo viste por TN, o viste lo que quisiste ver tigre.
    Sobre lo que decís de Kirchner no voy a opinar (no comparto casi nada, por suerte, pese a que critiqué muchas cosas de su gob. y del de Cristina). Sí, me parece que en ese “todo mal” que observás, está aquello que criticás: fanatísmo.
    Y la verdad, ese dios del que hablás, no existe.

  7. Pablo Donadio Says:

    Así, como al pasar, te dejo un comentario de un tal Ernesto Laclau (que frma con su nombre): “A medida que los días vayan pasando, el país comprenderá crecientemente las verdaderas dimensiones de la tragedia que representa para los argentinos la súbita desaparición de Néstor Kirchner. Con él hemos perdido al estadista de mayor envergadura que nuestro país haya producido en los últimos cincuenta años. A él estará siempre ligada la transformación profunda del Estado que la Argentina experimentara a partir de 2003. Hay que situarse mentalmente en el umbral de aquel año para advertir todo lo que ha cambiado”.

    Después, una larga lista de cosas que no vale la pena enumerar a quien no interesa.
    Reconocerlos no nos hace menos críticos, si somos intelectualemente honestos.

  8. No Says:

    Pobre Donadio

    Respondo sobre los funerales con lo que vi. Y lo que hice fue distinguir a los humildes de los jóvenes kirchneristas (que no son humildes sino imbéciles)

    Va…

    El protagonista estaba pero no estaba. A diferencia de Juan Domingo Perón, que cristal de por medio, la gente podía verlo o apoyar su mano, a Néstor Kirchner más simbólico que nunca, sólo se permitía suponerlo.

    Las causas pueden ser varias o ninguna. La más ajustada a la realidad tal vez sea la imposibilidad de haber contado con tiempo y personal especializado para la preservación del cadáver. Pero sea como fuere, se impidió ver el cuerpo yaciente del guerrero. Comprobar que ya no era de éste mundo.

    Lo cierto es que la organización decidió que la protagonista fuera ella. Que las miradas se posaran sobre la que quedaba viva. El vínculo quedó limitado a las caricias de la presidente al féretro y no al muerto. Eros y tánatos en una tensión inevitable mediatizada por la cálida madera barnizada, realzando aun más la mano que conduce a los que quedamos de éste lado.

    La fuerza natural de atracción vital en lucha contra el reino de las sombras se conjugaba y se entrelazaban, pero como en la teoría del instinto en Freud y la del arquetipo en Jung los funerales constituyen un símbolo del fracaso amoroso mientras que el principio de muerte resulta siempre triunfante.

    Las imágenes más impactantes que nos presentó la transmisión oficial se vieron opacadas por el reforzamiento dramático con personajes que fueron presentados como espontáneos pero que luego, como todo, se supo que fueron plantados, precisamente para cumplir la función comunicacional del reforzamiento. El supuesto productor rural que gritó que no había habido remates de hectáreas, era ni más ni menos que un socio de Guillermo Moreno en un feedlot de 20 mil cabezas de ganado en Morteros. O el barítono que cantó el Ave María, hermano de Tristán Bauer y funcionario nacional. Pero no se suponga esto como crítica. Es lo que había que hacer.

    Aquí, la secundarización de la figura principal del difunto fue aún mayor. Como gritando al mundo de los muertos que no había triunfado. Al correr de las horas, el catafalco se fue cubriendo de banderas, pañuelos de Madres de Plaza de Mayo, artesanías aborígenes y otros objetos que hundían más en la sombra el protagonismo del protagonista. Recordar por ejemplo que el féretro de Perón sólo fue cubierto por la bandera argentina y su sable de General de la República. Sí, General de la República, represor del terrorismo marxista. El de Ricardo Alfonsín por las banderas del país y de la Unión Cívica Radical y un ramo de rosas rojas al final.

    Los gritos de los pasantes, desgarradores al principio, como cualquier grito de dolor e impotencia, por repetitivos, terminaron sonando contraproducentes, porque, recordar aquí, que la ceremonia se armó para los que lo seguimos por televisión y si bien las audiencias se renuevan según la franja horaria, sonó abusivo. Porque a nadie le gusta que le griten a dos metros y medio de distancia o a la que se encuentre nuestro televisor. Los gritos, además estaban más dirigidos a la presidente que al ex.

    El dolor, cuando no puede ser procesado como dolor termina envenenando al portador. Muy humano y comprensible. Pero la imposibilidad de entender racionalmente lo que pasó, despierta emociones primitivas e irrefrenables, como el odio, el ánimo y juramento de venganza, la búsqueda de culpables sobre un hecho de la naturaleza, la biología y las pulsiones de muerte del protagonista.

    El discurso imperante de los deudos parecía hacer creer que el ex presidente había muerto en un atentado artero y cobarde y no por causas que ya se conocían de antemano y de las cuales era él mismo y su entorno, los absolutos responsables.

    El reclamo de respeto a quienes no acompañaron su dolor se confundía con los pedidos de que se muriera Cobos, Duhalde y Magnetto, entre otros enemigos declarados. La exigencia de ése respeto y acompañamiento en el dolor, en algunos casos extremistas hizo recordar uno de los más impresionantes e imperdonables errores políticos e históricos del peronismo (y del que 60 años después nos siguen asignando responsabilidad): La imposición del luto por la muerte de Eva Duarte.

    Ecléctico por dónde se lo mire. La estética del funeral de Lady Di y de Michael Jackson, estrenada en los 80 por la de John Lennon estuvo en la Plaza de Mayo con las velas que doloridos militantes prendieron en la Pirámide de Mayo la noche del deceso en la espera de la llegada de su conductor. Un collage de cartas, dibujos que cuidaba y alimentaba un centro simbólico del dolor comunicado y corporizado en esos papeles, en las banderas y los cánticos.

    Las denuncias contra el odio expresado por parte de la sociedad, incluso en programas de la TV oficial, eran simplemente proyección psicológica de lo que sentían ellos. El odio que nos tienen. Porque si no se debería suponer que estamos frente a personas tan ingenuas que creyeron que su muerte podría convertirnos mágicamente a todos en kirchneristas. Como intentan hacérnoslo creer con estudios de opinión propios de un almacenero antes que de profesionales.

    Vivimos influenciados por el impulso inconsciente de morir o las pulsiones de muerte que devienen de no aceptar muy a nuestro pesar, que vamos a hacerlo algún día. A su vez, esa inaceptable situación encierra la imposibilidad lógica de reconocerla. Puesto que el miedo no es sino una forma leve de dolor. Pero existe un temor último y más terrorífico aun: que el dolor no desaparezca nunca y allí nace la impotencia y el odio irracional.

    Ya en el cortejo que lo trasladó a hacia el aeroparque, lo central de la imagen oficial fue el coche de Cristina y no el que llevaba a Kirchner. Desdeñada la cureña que arrastró a la casi totalidad de los presidentes argentinos desde 1902, se utilizó una camioneta cubierta que escondía aun más al líder rumbo a su destino final.

    Se sabe que el planteamiento escenográfico estuvo a cargo de Fuerza Bruta, la empresa que organizara los festejos del Bicentenario. También se conoce ahora que la dirección de cámaras de la transmisión oficial fue manejada por Sebastián Ortega. Allí se juntaron la estética arquitectónica del escenario con la profesionalización de la dramatización en la reproducción de la realidad (que siempre es elegida).

    Estuvieron también los que en otros espacios, como el canciller Timermann en la CNN anunciaba sonriente que la viuda partida por el dolor iría por su reelección o los representantes de la CGT y la UIA acordando las bases de un nuevo pacto social, lo que Lacan en la declinación de la imago paterna sentencia como “otros se preparan para tomar tu lugar”.

    La exacerbación del juego del Edipo a esta particular relación entre políticos y ciudadanos y entre los hombres y mujeres del círculo. Es que sin la figura paterna que “rompa” la relación entre la madre proveedora y el niño, que fije límites y establezca la Ley, no queda otra que el desconcertado se refugie en un sistema donde la provisión y satisfacción de sus necesidades proviene de quién nunca le dirá que no.

    El funeral no fue concebido ni organizado para las masas que se acercaron a despedirlo sino para los cientos de miles que lo siguieron por televisión. Recién en el momento del cierre, en el epílogo de carrera del Néstor Kirchner que conocimos; los que quedaron vivos se rindieron al imperio de la imagen transmitida. Les llevó muchos años admitir y sucumbir a la consigna que reza que no estamos viviendo una democracia de movilización sino de opinión mediatizada. Aunque semanas atrás quedaran maravillados de los cien mil que llevara Hugo Moyano a la cancha de River.

    Rating de la tarde

    Según cifras oficiales de la propia Casa Rosada, tres mil personas por hora recorrieron el hemicírculo para despedirlo. 90 mil en las 30 horas que reposó en Balcarce 50. No cabe duda que podían haber llevado un millón de personas si se lo hubieran propuesto, pero el acto no se organizó con ése sentido, sino aspirando a entrar en los comedores, cocinas, habitaciones de millones de argentinos.

    Quedará para el análisis si hubo saturación informativa. Aquel punto en que las audiencias dejan de prestar atención y convierten adhesión por rechazo. Lo cierto es que al momento del traslado la sumatoria de Rating entre TV Cable y TV abierta alcanzó los 35.5 puntos. Muchos menos de los que ya lo están extrañando y aun lo lloran.

    Y la muerte no tendrá dominio.
    Los hombres que decidan morirse serán uno sólo
    con el hombre en el viento y la luna en el poniente;
    cuando sus huesos queden limpios y se dispersen,
    ellos tendrán estrellas en el codo y en el pie;
    aunque enloquezcan permanecerán cuerdos,
    aunque se hundan en el mar volverán a levantarse,
    aunque los amantes se pierdan, el amor no desaparecerá;
    y la muerte no tendrá dominio.

    Dylan Thomas
    And the death shall have dominion

    Ahora viene la etapa en la construcción del mito, que dé sentido y organicidad a la proyección política del legado de Néstor Kirchner.

    Veremos dijo el ciego.

  9. No Says:

    Ernesto Laclau es un escritor (“politologo”, “filósofo”, uuuf lloran Aristóteles y Sartori) imbécil que escribe para lectores imbéciles. Círculo viciosos se llama en la lógica tradicional.

  10. Pablo Donadio Says:

    Me hiciste perder como 10 minutos para decir “pobre Donadio” y mandar un solapado “imbécil”?
    No flaquito o flaquita (te da verguenza tu nombre que no lo ponés?), no concuerdo con tus descalificaciones, y menos apun en tus aires de “soy más, sé, distingo entre los humildes y los no”. Y eso me hace sentir muy bien.
    Te cambio un Dylan Thomas por un García Lorca:

    Sea para ti mi corazón
    la luna sobre el agua
    y el cerezo en flor.
    Hay una estrella, sobre tu casa
    hay una estrella. ¡Oh noche infinita!
    Cuando yo era niño, ibas y venías
    cuando fui mayor, ibas y venías.
    Luego…
    saltarás de un lucero a otro.

    Qué incómodo vivir con tanto odio, relajá amigo.

    • Ivan Says:

      Aaay señor delicado cita poesía de Lorca, que te haces el lector “Don Nadie”…

      Te cambio un García Lorca por un Fernet:

      Sin principio, no hay nada
      Sin Beethoven, no hay novena sinfonía
      Sin Genio, no hay genialidad
      Sin Original, no hay copia
      Sin Inventor, no hay invento
      Sin Branca, no hay Fernet.

      JA! Y vos te crees poeta??? Mira, yo agrego una:

      Sin Mierda, no hay Donadio!

      Ja… ja… ja….
      Estoy cansado que me borren msi comentarios, si tan demócrata te crees entonces respeta mi libertad de expresion. Aceptalo: Le tenes envidia porque con 3 palabras logro enmascarar todo tu artículo. Me tenes envidia!

      Chau, Don Nadie!!

  11. Ivan Says:

    Cito: Aquí esta la nueva generación, construyendo un mundo pleno sin idealización. Raly B.

    ……………………

    Hace falta más, Donadio?? O sea, ya fuera de todo chiste, hace falta más? Cual es el objetivo general de este Blog???

    Si me respondés algo descentemente articulado te lo acepto y no te jodo nunca más en la vida, palabra de Gordo (yo) a Adefecio (o sea vos Donadio).

    Sos como una de esas tortugas ninja, Donatello. Tu nombre es de ahí? Sos italiano, ruso o pelotudo? Sabes usar un tridente? Fumas yerba o te empatillas?? O no entendes la palabra “Chiste”?? Tu cara es un chiste, Ja! Sos antisocial?? Te gusta la merca?? Sos Narco??

    Y esta pregunta es crucial… Tenes novia? O_o Quien? Te banca????

    Uy no, tengo otra crucial!!! El repartidor de pizza acepta cheques?? Si es así, donde guardas los cheques?? Y por último, como haces un cheque??

    Chaooo!!

  12. Ivan Says:

    No te enojes Donadio, es una joda entre amigos!

    Toda la onda che ;)!! Haces algo el finde que viene?? Porque podemos ir a comer unas pizzas, yo te conozco un lugar ;)!!

    Te parece?? A las 7 en el Don Bosco? Conoces el Don Bosco???!

  13. Pablo Donadio Says:

    Ivan, ya te dije antes que no me interesa intercambiar bardeadas, tengo cosas mejores para hacer. Cuando quieras charlar y no simplemente vomitar insultos una y otra vez en un blog queno te gusta, acá estoy.

  14. Ivan Says:

    No me respondiste nada y no “vomité” ningún insulto. En todo caso, los escupo, ja!
    Pero, yo quiero ser tu amigo e intercambiar ideologías socio-políticas que te gustan a vos. No mentira, odio la política! Por eso me metí en ese blog, para hacerte ver que perdes el tiempo hablando de política. Hace arte, hermano, arte!!

    Para esta armonía es presiso un nuevo ser, capaz de nacer mil veces sin crecer…

    Juuuuuuuaaaaa! Pensalo ;)!!

  15. Cintia Says:

    un regalito, para sentir que el arte y la política son lo mismo si hay compromiso….

    “Algún día (pienso en momentos de ira) iré a buscarla. Ella no significa nada para mí, y sin embargo iré tras el misterio de su muerte, detrás de sus restos que se pudren lentamente en algún remoto cementerio. Si la encuentro, frescas altas olas de cólera, miedo y frustrado amor se alzarán, poderosas vengativas olas, y por un momento ya no me sentiré solo, ya no me sentiré como una arrastrada, amarga, olvidada sombra.”
    Esa mujer, Rodolfo Walsh

    saludos muchos Pablo!!!!!

  16. viajantesincamino Says:

    cuando se habla del gobiernode nestor kishner como tambien de cristina, o solo de su persona, y si es pablo quien habla de esto, me parce lo mas creible que hay, siempre he escuchado hablar a pablo y defenestrar a los kishner cuando puede, siempre fue muy critico, pero cuando alguna opinion no esta bien, frente a otros amigos lo he escuchado mas defender a los kischner, osea de una persona que es critica siempre, es muy valorada su opinion de defenza, porque es alguien quien siempre critica, pero cuando no esta bien lo que la otra persona dice, entonces es mas creible una opinion de un critico… esnay

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